Nos solidarizamos con Palestina y con los miembros de la Global Sumud Flotilla secuestrados por la entidad sionista, y hacemos un llamamiento a los participantes en la Primera Conferencia sobre la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles para que impongan un embargo energético y pongan fin a sus complicidad.

30 de abril de 2026
SANTA MARTA, COLOMBIA – La Flotilla por la Justicia Climática lamenta que las conclusiones de los co-host de la Primera Conferencia sobre la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles, recogidas en el documento final de la conferencia, no hagan mención alguna a la limitación de los usos nocivos de los combustibles fósiles. Mientras 860 civiles de 22 embarcaciones de la Flotilla Global Sumud son secuestrados en aguas internacionales por buques de guerra israelíes, debemos ser firmes y claros: ni una sola gota de petróleo debe llegar a las costas de Israel.

Apoyamos firmemente el proceso de «Transitioning Away», incluida la próxima conferencia en Tuvalu, y creemos que cualquier tratado creíble sobre combustibles fósiles debería incluir un embargo energético. Poner fin a la complicidad mediante el cese de las transferencias de combustibles fósiles que sustentan de manera tangible el genocidio, los crímenes de guerra, la ocupación ilegal y otras violaciones graves del derecho internacional humanitario es una condición necesaria para poner en marcha un proyecto coherente de Transición Justa a escala mundial que abandone los combustibles fósiles.
Al bloquear el puerto de Drummond en Santa Marta, afirmamos que la impunidad debe llegar a su fin y que hay que boicotear al imperio que la sustenta. Una transición justa a escala mundial debe abordar las desigualdades y los daños históricos: garantizar las reparaciones, restablecer la soberanía económica, reducir el consumo excesivo de energía en el Norte Global y construir sistemas energéticos dirigidos por las comunidades, desde Gaza hasta Santa Marta, desde Cuba hasta todo el Caribe.

Por esta razón, creemos que otros países deberían seguir el ejemplo de Colombia y detener cualquier exportación de combustibles fósiles que pudiera apoyar el genocidio. Al mismo tiempo, un Tratado sobre Combustibles Fósiles puede desempeñar un papel central en la construcción de la arquitectura de aplicación que haga realidad los embargos: un instrumento de transparencia de la cadenas de suministros global con seguimiento público de los envíos, que proporcionaría información clara sobre el destino de los combustibles fósiles. Los 56 países participantes podrían alcanzar la masa crítica necesaria para que un embargo energético tenga un impacto significativo.
Juntos podemos apoyar la vida y a la humanidad en medio de esta tormenta.

Paolo Destilo, activista holandés por la justicia climática y miembro del comité directivo de Climate Justice Flotilla, afirmó:
«Los combustibles fósiles se transportan, comercializan, aseguran y utilizan como arma a través de sistemas de guerra, ocupación y poder colonial. La gobernanza climática no regula la producción, el comercio, los seguros, el refinado y las cadenas de suministro que siguen canalizando los combustibles fósiles hacia el genocidio, la guerra colonial y la ocupación militar. Un embargo energético, en el que los Estados se nieguen a apoyar o colaborar con actos gravemente ilícitos en el plano internacional, es clave para la credibilidad de un Tratado sobre Combustibles Fósiles en el escenario actual».