SANTA MARTA, COLOMBIA – Hoy, la Flotilla por la Justicia Climática zarpa para presentar sus reivindicaciones urgentes a los 56 gobiernos que participan en la Sesión de Alto Nivel de la Primera Conferencia para la Transición más allá de los combustibles fósiles. Sus barcos —el Apsara, el Seatao y el Ocean Rebellion— se encuentran frente a la costa de Pozo Colorado, justo delante del Hotel Estelar Santa Marta, donde se están celebrando actualmente las conversaciones diplomáticas.

Al navegar por las islas del Caribe neerlandés, la Flotilla fue testigo de los impactos del cambio climático en economías vulnerables, dependientes de los combustibles fósiles y del turismo extractivo, un síntoma de las desigualdades coloniales estructurales que aún no han terminado y que bloquean la acción climática. Además, como parte del Reino de los Países Bajos, las islas ven mermadas su autonomía y soberanía y están infrarrepresentadas en la gobernanza climática.
La Flotilla se sumó además a las acciones y los diálogos en Santa Marta —incluido un bloqueo en el puerto de carbón de Drummond— para exigir una transición justa para los trabajadores y las comunidades agrícolas y pesqueras, así como un embargo energético contra los usos nocivos de los combustibles fósiles.

«Cincuenta y seis gobiernos se han reunido aquí, en un territorio que ha sufrido la injusticia climática desde el mar hasta la tierra. Se acabó el tiempo de la retórica. Lo que exigimos es una hoja de ruta clara, compromisos reales y, sobre todo, que el Norte Global asuma por fin la responsabilidad de la crisis que ha creado. Santa Marta es la escena de un crimen climático y social; que sea también el lugar donde se siembre la semilla de una transición energética justa y descentralizada».
— Elisa Charpentier Torres, miembro del Comité Directivo de la Flotilla por la Justicia Climática

Nuestras reivindicaciones
La Flotilla por la Justicia Climática exige:
- Un tratado mundial vinculante sobre combustibles fósiles, que garantice una transición justa y el consentimiento libre, previo e informado (CLPI) de las comunidades afectadas.
- Cancelación de la deuda, reparaciones climáticas y financiamiento adecuado, reconociendo los daños coloniales pasados y presentes, y creando el espacio fiscal necesario para transiciones soberanas en el Sur Global.
- Una reducción del consumo energético y material en el Norte Global, imprescindible para mantenernos dentro de los límites planetarios. Además, la Flotilla apoya una propuesta de embargo energético, junto a Global Sumud Flotilla, Global Energy Embargo for Palestine y BDS Colombia, mediante un Protocolo de Usos Prohibidos: un marco jurídico que clasifica como ilícitos los usos de combustibles fósiles vinculados a la guerra, el genocidio, el ecocidio y el apartheid climático.